a la cruz, de un pasaje maldito,
paisaje alegórico, agónico,
a ras de suelo, sin apenas consuelo.
Soledad abismal, carnal sensación,
placer encarnado en la vida
que se aventa a soñar
con unas simples palabras,
que a veces duelen, pero,
eso sí no mienten jamás.
Con la libertad fui inocente,
creí en ella ciegamente
por creer poder construirla yo sólo,
solitario como un lobo.
Extrayendo la paz del silencio,
que se aventa a soñar
con unas simples palabras,
que a veces duelen, pero,
eso sí no mienten jamás.
Con la libertad fui inocente,
creí en ella ciegamente
por creer poder construirla yo sólo,
solitario como un lobo.
Extrayendo la paz del silencio,
en las fauces,
en la faz de una Tierra,
en la faz de una Tierra,
Un lugar sin voz, sin nombre.
Horizontes de sensacionalismo,
prepotencia al son de una canción,
con una fe maldita,
una fe que se reencarnaba
en un mausoleo de acritud,
de rectitud, voraz,
incapaz de hacerte vibrar.
Fui amigo de algo más que el amor,
fui inconsciente, desobediente a mi corazón,
me cosifiqué, desaliñé ,
destruí una verdad en lugar de tomarla
por mí mismo, saborearla,
y bendecirla con el placer de soñar,
dejar volar la imaginación,
en un libro tenaz, escrito con páginas vacías.
Esto es el espacio para una poesía asesina,
Para que escupa ,que espute pruebas como puñales,
señales vanales, solidaridad con una fantasía,
surrealista, y pésima amiga de la razón.
Me autoinculpo por no ser
quien quise ser,
por no ser quien halló la solución,
sin haber puesto una condición,
una reposición transparente,
de ardiente serenidad.
Esto es el espacio para una poesía asesina,
Para que escupa, y que espute pruebas como puñales,
señales vanales, solidaridad con una fantasía,
surrealista, y pésima amiga de la razón.
No leas lo que escribes,
pero ,piensa siempre
Lo que necesites, sin rencor,
sin odio, en una ciudad sin ley,
sin nombre.
Esto es el espacio para una poesía asesina,
Para que escupa, espute pruebas como puñales,
señales vanales, solidaridad con una fantasía,
surrealista, y pésima amiga de la razón.
Horizontes de sensacionalismo,
prepotencia al son de una canción,
con una fe maldita,
una fe que se reencarnaba
en un mausoleo de acritud,
de rectitud, voraz,
incapaz de hacerte vibrar.
Fui amigo de algo más que el amor,
fui inconsciente, desobediente a mi corazón,
me cosifiqué, desaliñé ,
destruí una verdad en lugar de tomarla
por mí mismo, saborearla,
y bendecirla con el placer de soñar,
dejar volar la imaginación,
en un libro tenaz, escrito con páginas vacías.
Esto es el espacio para una poesía asesina,
Para que escupa ,que espute pruebas como puñales,
señales vanales, solidaridad con una fantasía,
surrealista, y pésima amiga de la razón.
Me autoinculpo por no ser
quien quise ser,
por no ser quien halló la solución,
sin haber puesto una condición,
una reposición transparente,
de ardiente serenidad.
Esto es el espacio para una poesía asesina,
Para que escupa, y que espute pruebas como puñales,
señales vanales, solidaridad con una fantasía,
surrealista, y pésima amiga de la razón.
No leas lo que escribes,
pero ,piensa siempre
Lo que necesites, sin rencor,
sin odio, en una ciudad sin ley,
sin nombre.
Esto es el espacio para una poesía asesina,
Para que escupa, espute pruebas como puñales,
señales vanales, solidaridad con una fantasía,
surrealista, y pésima amiga de la razón.
2° parte: Los sin ley, sin nombre
Yo no quiero ser nadie sin echar a volar,
Soy amigo de los sin nombre, aquellos que alguna vez, por estupidez no se lanzaron a soñar, quizás por negligencia, y en pos de la indiferencia.
Somos la ley de quienes no tienen sobre que clavo agarrarse, ni si quiera en un país de locos sin cuerda, nos desnudan nos encueran en el loco frenesí, de un bandolero, enfrentado a ladrones de mano negra.
Canción de la troba, de incesante tronar,
Canción maldita, que tras los sin nombre se marchita.
Marcha y cae, en el cementerio de lo caídos, como aquellas balaseras, y fraudulentas hermanas y compañeras, bien mordidas, pero jamás vencidas, por una fortuna exhaustiva, sedienta de quienes no experimentan el corazón De los sin ley.
La policía de la verdad,
de la que yo me río,
hacen justicia a golpes y mentiras.
Como perros rabiosos reciben órdenes
Y no puedo ver el fin de la "Traba" de la existencia, caída en manos del enemigo.
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